El logo de este proyecto: diversidad funcional



Quien visite la pagina web de este proyecto de investigación se encontrará en su encabezado con dos conceptos o ideas básicas: capacitismo y diversidad funcional.

En una nota anterior ya hemos esbozado la motivación de esta coincidencia. Desde el planteamiento que asumimos en este proyecto consideramos que ambas ideas son antagónicas y, por ello, necesariamente dialógicas, en lo tocante a las numerosas cuestiones que tienen que ver con el tema de la discapacidad. Aunque en nuestro estudio partimos de la idea de capacitismo, el objetivo de nuestros desarrollos es llegar finalmente a la idea de diversidad funcional, como superadora de las limitaciones, de los problemas y de las discriminaciones inherentes al capacitismo.

El logo que ilustra la idea de diversidad funcional, diseñado por Gloria Lozano Jiménez, tiene su origen en una experiencia personal, que tuve la oportunidad de comunicarle. Hace algunos años, mientras paseaba una tarde por el parque de El Retiro, en Madrid, llegué a un conjunto de altos árboles que habían crecido verticales, según la norma de su perpendicularidad al suelo, normalmente. Pero, entre ellos, había uno que lo hacía al margen de esta norma, apoyando su crecimiento y su desarrollo en una viga metálica. Me pareció el árbol más singular y destacable de todos, y me transmitió la idea de la vida y del crecimiento vital con apoyos, algo que, según entiendo, forma parte de la propia idea de diversidad funcional.

Javier Romañach y Manuel Lobato se expresaban así, en su escrito inaugural de 2005, en el que propusieron esta idea:


“Con esa palabra [diversidad] queremos reflejar exactamente eso, la diferencia, la desemejanza con lo que es habitual en la mayoría estadística de la especie humana.”


"Sí queremos resaltar nuestra diferencia, porque es una realidad inherente en nuestras vidas, estamos orgullosos de ella y encontramos la plena dignidad en esa diferencia, que no negamos.”

Agustina Palacios y Javier Romañach en su libro El modelo de la diversidad nos dicen:


“Las mujeres y hombres con diversidad funcional son diferentes, desde el punto de vista biofísico, de la mayor parte de la población. Al tener características diferentes, y dadas las condiciones de entorno generadas por la sociedad, se ven obligados a realizar las mismas tareas o funciones de una manera diferente, algunas veces a través de terceras personas. Así, muchas personas sordas se comunican a través de los ojos y mediante signos o señas, mientras que el resto de la población lo hace fundamentalmente a través de las palabras y el oído. Sin embargo, la función que realizan es la misma: la comunicación. Para desplazarse, una persona con una lesión medular habitualmente utiliza una silla de ruedas, mientras que el resto de la población lo hace utilizando las piernas: misma función, manera diversa.”

Ya se trate de apoyos humanos o materiales, técnicos, tecnológicos, instrumentales, o de cualquier otro tipo, todas las personas requerimos de estos apoyos para la realización de nuestras actividades cotidianas. Piénsese en ello, detenidamente… ¿Es que hay alguien lo excesivamente capaz que no necesite de tales apoyos para alcanzar el logro de sus actividades, labores o funcionamientos habituales?


Mario Toboso

Instituto de Filosofía, CSIC

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Programa Estatal de Investigación, Desarrollo e Innovación Orientada a los Retos de la Sociedad

FFI2017-88787-R

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